Te veo como mueres, amada mía
tu esplendor se atenúa inclemente,
pierdes esencia, tu savia no se siente
eres un despojo de la idolatría.
Han socavado con saña tu hidalguía
luces escasa de musa, de poema,
ya no inspiras expresión a un tema
has perdido vigencia y sintonía.
Somos culpables, pues no existió cautela
te entregamos a los buitres predadores
hoy somos los merecidos perdedores
porque tú sigues allí, mi Venezuela
Luís Varela Luzardo
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